NSA El director nacional de Inteligencia de EU, James Clapper, sostuvo el miércoles en una audiencia en el Senado que lo que “no hace” la NSA “es espiar a estadunidenses”, pero los informes sobre la recolección masiva de metadatos telefónicos y en internet dentro del país han extendido la preocupación entre la población pues da la impresión queEspecialistas en esconder secretos propios y descubrir los ajenos.

Más voces piden reformar las actividades de espionaje de la NSA 

La sensación cada vez más generalizada es que, sin una reforma adecuada, la NSA podría dedicar sus extraordinarios recursos a espiar al público estadunidense

 

 

WASHINGTON, 2 de noviembre.- La sucesión de revelaciones acerca del espionaje masivo llevado a cabo por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) empieza a levantar voces en EU a favor de que se reformen las actividades de ese organismo para evitar que siga expandiéndose de forma “autoritaria”.

El debate abierto esta semana en el Senado estadunidense para limitar la acción de la NSA y el anuncio de la Casa Blanca de que su propia revisión de los programas de inteligencia estará lista antes de fin de año dejaron claro que, tras las quejas en el extranjero, las críticas al espionaje comienzan a calar también en EU.

La sensación cada vez más generalizada es que, sin una reforma adecuada, la NSA podría dedicar sus extraordinarios recursos a espiar al público estadunidense, en una suerte de “autoritarismo preconfigurado”, según dijo hoy William E. Binney, un exfuncionario de la agencia que ahora es crítico con sus actividades.

“Creo que ya está empezando a suceder, y eso es lo que tenemos que detener”, señaló Binney al diario The New York Times.

La presión de líderes extranjeros y del propio público estadunidense ha ido en aumento desde que comenzaron este verano las revelaciones del extécnico de la NSA Edward Snowden, y esta semana surgieron nuevos detalles, como los de la infiltración de la agencia en centros de datos de Google y Yahoo en todo el mundo.

El director nacional de Inteligencia de EU, James Clapper, sostuvo el miércoles en una audiencia en el Senado que lo que “no hace” la NSA “es espiar a estadunidenses”, pero los informes sobre la recolección masiva de metadatos telefónicos y en internet dentro del país han extendido la preocupación entre la población.

La Casa Blanca quiso tranquilizar esta semana al garantizar que la revisión de los programas encargada por el presidente Barack Obama estará lista antes de 2014, mientras que el secretario de Estado, John Kerry, fue más allá al admitir que la estrategia de inteligencia ha funcionado en ocasiones “en piloto automático”.

“En algunos casos, reconozco, como ya ha hecho el presidente, que estas acciones han llegado demasiado lejos y nos vamos a asegurar de que no pase de nuevo en el futuro”, afirmó Kerry el jueves en una videoconferencia con el Open Government Partnership en Londres.

El mismo jueves, el Comité de Inteligencia del Senado aprobó un plan bipartidista de reformas modestas, que mantendría programas polémicos como el empleado para recolectar registros telefónicos.

Más allá quieren ir el senador demócrata Patrick Leahy y el congresista republicano Jim Sensenbrenner, que presentaron el martes un proyecto de ley en ambas cámaras del Congreso para poner fin a ese programa y regular otras actividades de la NSA dentro del país.

Bautizado como “Ley Libertad”, el proyecto no se inmiscuye en el espionaje en el extranjero y lo que busca es poner fin al acceso de la NSA y el FBI a millones de registros telefónicos al amparo de la Ley Patriota, aprobada tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

“En algún lugar a lo largo del camino hemos perdido el equilibrio entre la seguridad y la privacidad”, argumentó Sensenbrenner.

La medida también prevé la creación de un defensor especial encargado de proteger los derechos de privacidad, y obliga a tener una orden judicial para rastrear las comunicaciones de los estadounidenses a través de datos recopilados en el extranjero.

La organización civil Unión de Libertades Civiles de EU (ACLU, por su sigla en inglés), una de las más críticas con los programas de espionaje, expresó el viernes su “rotundo apoyo” a la propuesta.

“La única forma de detener la mentalidad de ‘recoléctalo todo’ de la NSA es que el Congreso prohíba a la comunidad de inteligencia vigilar las comunicaciones de los estadounidenses”, apuntó la abogada de ACLU Michelle Richardson en un comunicado.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el relator especial de la ONU para la Libertad de Opinión y de Expresión, Frank La Rue, también urgieron el lunes a regular la NSA.

Joel F. Brenner, exinspector general de la NSA, cree en cambio que se está “machacando a la agencia por hacer demasiado bien las cosas que se supone que debe hacer”, si bien reconoce que “la tecnología ha superado a los criterios políticos”.

“La vigilancia rutinaria de aliados cercanos es una mala política y es insensato”, indicó Brenner a The New York Times.

Según el diario neoyorquino, que publicará este domingo en su edición impresa un detallado análisis de documentos de Snowden cedidos por The Guardian, la NSA de hoy “es el Amazon de las agencias de inteligencia, tan diferente de la agencia que era en los años 50 como esa bestia de Internet lo es de una librería de barrio”.

Especialistas en esconder secretos propios y descubrir los ajenos.

“No existe tal agencia”, “No Such Agency“, dice el chiste que juega con las iniciales de la Agencia Nacional de Seguridad en inglés, NSA. Tiene lógica, el organismo se especializa en secretos: esconder los propios y develar los ajenos.

Pero un exempleado de uno de sus socios internos, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), hizo que en la última semana esa premisa fuera puesta patas arriba.

 
Edward Snowden reveló una serie de documentos secretos al diario británico The Guardian, en los que se dan detalles sobre un programa de espionaje de la NSA llamado Prism, que involucraba la participación de la compañía de teléfonos Verizon y los gigantes de internet Facebook, Google, Microsoft y Yahoo.

Muchas preguntas han comenzado a emerger a raíz de esta historia. Entre ellas, varias acerca de esta sigilosa agencia, su historia, actividades y alcance, que BBC Mundo responde a continuación.

clic Lea: El hombre que reveló la amplia red de vigilancia de EE.UU.

clic 1. ¿Qué hace la NSA?

clic 2. ¿Cuándo nació?

clic 3. ¿De quién depende?

clic 4. ¿Quiénes son sus empleados?

clic 5. ¿Desde dónde opera?

1. ¿Qué hace la NSA?

“El hogar de los criptógrafos y los especialistas en descifrar mensajes codificados”. Así comienza la descripción de la NSA de Estados Unidos que puede encontrarse en su sitio web.

Harry S. Truman le puso la firma a la creación de la NSA en 1952, con el objetivo de evitar un nuevo Pearl Harbor.

Su misión, explica el texto, consiste en “prevenir que adversarios extranjeros adquieran acceso a información sensible o clasificada vinculada con la seguridad nacional”, además de “recolectar, procesar y diseminar información de inteligencia de fuentes externas para propósitos de inteligencia y contrainteligencia y para respaldar operaciones militares”.

Ha “provisto información oportuna a los responsables de las tomas de decisiones y líderes militares por más de medio siglo”, sigue la explicación.

La NSA brinda servicio al Departamento de Defensa, agencias gubernamentales, contratistas del sector privado que trabajan para el Estado, y aliados de EE.UU., además de otras agencias de inteligencia (“nuestros clientes saben que pueden contar con nosotros”, asegura la agencia).

Tom Carver, quien era corresponsal de la BBC en Washington en 2002, contaba que cuando Osama bin Laden se desplazó a Afganistán, la NSA escuchaba cada llamada que hacía en su teléfono satelital, lo que en dos años llevó a registrar más de 2.000 minutos de conversaciones.

En 1998 una base de entrenamiento de Bin Laden fue bombardeada. Él logró sobrevivir por poco y dejó de usar teléfonos. Pero EE.UU. lo volvió a encontrar y le dio muerte en mayo de 2011 en Pakistán.

Su presupuesto anual es información clasificada.

2. ¿Cuándo nació?

Misión

Según la propia NSA, su misión consiste en:

  • “Prevenir que adversarios extranjeros adquieran acceso a información sensible o clasificada vinculada con la seguridad nacional”.
  • “Recolectar, procesar y diseminar información de inteligencia de fuentes externas para propósitos de inteligencia y contrainteligencia y para respaldar operaciones militares”.

La entidad nació en 1952, con la firma del presidente Harry S. Truman (1945-1953), para dar alertas tempranas ante ataques potenciales como el de Pearl Harbor.

El gobierno no reconoció su existencia hasta más tarde, lo que llevó a que recibiera el apodo de “No existe tal agencia”.

La NSA trabaja en conjunto con el Servicio Central de Seguridad (SCS), organismo establecido en 1972 para coordinar las actividades de la NSA con otras agencias militares que desarrollan tareas de criptografía.

3. ¿De quién depende?

Su director debe ser un alto cargo militar, de tres estrellas al menos. Desde 2005 está al frente de la agencia, también como jefe del SCS, el general Keith B. Alexander, con larga trayectoria en inteligencia militar.

La elección del puesto corre por cuenta de la Secretaría de Defensa, de la que depende la NSA, y requiere aprobación del presidente.

Tras negar que la NSA recolectara información de estadounidenses, James Clapper terminó reconociendo que sí lo hacía.

Como forma parte de la Comunidad de Inteligencia de EE.UU. (el paraguas que engloba a todas las agencias de inteligencia de ese país), también depende de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional.

Ese puesto está ocupado por el teniente general retirado James Clapper desde agosto de 2010.

En marzo de 2012, cuando en el Congreso (la agencia es supervisada por comités parlamentarios, oficinas de la presidencia y el Poder Judicial) se le preguntó si la NSA recolecta “cualquier tipo de información de millones o cientos de millones de estadounidenses”, respondió “no, señor”.

Pero el 6 de junio de 2013 Clapper difundió un comunicado en el que confirmaba que la NSA sí recolecta datos de conversaciones telefónicas de millones de llamadas telefónicas en Estados Unidos.

4. ¿Quiénes son sus empleados?

Sus empleados son, entre otros, matemáticos y expertos en criptografía.

También cuentan con traductores y expertos en informática, que son a veces destinados a proyectos específicos. Se ha especulado con que estuvieron vinculados con el desarrollo del virus Stuxnet que afectó el funcionamiento de las instalaciones nucleares de Irán.

Los especialistas de la NSA suelen infiltrar redes de comunicación enemigas y líneas telefónicas en el extranjero.

El número de trabajadores del organismo es información clasificada, pero según Tom Carver, corresponsal de la BBC en Washington en 2002, la NSA tenía en ese entonces 38.000 empleados.

5. ¿Desde dónde opera?

La central de operaciones de la NSA se encuentra en Fort Meade, junto a una base del ejército de Estados Unidos, entre Baltimore y Washington DC.

La nueva central de datos de la NSA en Utah, que se espera empiece a operar en septiembre de 2013.

También tiene oficinas en Colorado, Georgia, Hawái y Texas, además de puestos de escucha y registro de información dentro y fuera de EE.UU.

Está construyendo una inmensa central de datos en Camp Williams, Utah, a un costo estimado en US$2.000 millones.

Esas instalaciones, de más de 90.000 metros cuadrados, se convertirán en la central de almacenamiento de información de la NSA y otras agencias de inteligencia, según informa una nota de la revista Wired de marzo de 2012 firmada por James Bamford, quien se ha especializado en investigar la historia de esta agencia.

La revista dice que se espera que comience a operar en septiembre de 2013.

escucha de comunicaciones en EEUU y el resto del mundo, forma parte del trabajo de la NSA | Corbis

Fuente :Redacción

BBC Mundo

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David R.Vidal 2013-11-03

Cuando Truman creó la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) en 1952 difícilmente podría imaginarse la importancia que llegaría a alcanzar en años venideros. Su función era explotar globalmente la llamada Inteligencia de Señales o SIGINT que en la práctica alcanza a toda forma de comunicación humana por medios electrónicos pero también otro tipo de informaciones, como las generadas en ordenadores.

Dicho de otra manera, entre sus funciones está el pinchar teléfonos, espiar e-mails o datos informáticos, incluyendo, cuando sea necesario, el sabotaje o los ciberataques. La NSA realiza sus cometidos de manera secreta, aunque carece de los espías tradicionales –eso se lo deja a sus primos de la CIA o los militares de la DIA- y emplea únicamente medios electrónicos. Las fuentes humanas, unidas a las electrónicas, conforman la esencia pura de la información empleada en inteligencia.

Además de un fino oído, también hace falta un gran cerebro capaz de romper con el cifrado. La NSA no se limita únicamente a la captura de señales sino que dispone igualmente de expertos en criptografía apoyados por supercomputadoras como parte de sus cometidos, dando soporte a varias agencias norteamericanas. Tampoco es necesario un gran despliegue de medios y la experiencia dicta que, a veces, todo el esfuerzo se reduce a averiguar una contraseña para poder entrar en el correo del prójimo.

Dentro de EEUU, o cuando el espionaje afecta a ciudadanos americanos, la NSA necesita ser más cuidadosa aunque tras los atentados del 11-S, se sancionó la famosa Acta Patriótica lo que supuso expandir la vigilancia electrónica del gobierno en detrimento de la privacidad del ciudadano. Concretamente, obliga a todas las empresas norteamericanas a colaborar en este sentido, permitiendo la instalación de puertas traseras en sistemas de telefonía o proveedores de internet de forma que la NSA tiene acceso directo a una parte de la información.

Mientras en Norteamérica se sigue debatiendo si sólo se registraban las listas de llamadas telefónicas o e-mails o también se grababan los contenidos de los mismos, en el resto del mundo no cabe discusión: la NSA puede actuar con total libertad. Es decir, que allí a Google le piden los datos, pero en el extranjero directamente se los “cogen”. Son capaces de “pinchar” clandestinamente los enlaces de los servidores de cualquier empresa, registrando absolutamente todo lo que entra y sale de los mismos.

Los espías americanos tienen objetivos no muy diferentes de los españoles: saber todo aquello que pueda afectarles. El abanico es amplio, desde cuál es la posición del gobierno antes de celebrar una cumbre internacional o conocer su hoja de ruta real en un conflicto determinado -Siria, Libia, Sáhara,…- así como cualquier información sobre asuntos de naturaleza política, social o financiera que puedan comprometer los intereses norteamericanos o sus relaciones con terceros países. Es de resaltar igualmente la defensa de intereses económicos y comerciales estadounidense, o, ya de paso, de sus grandes multinacionales.

Sin embargo, ha sido la seguridad la justificación esgrimida, desde el final de la guerra fría, para la realización de inversiones multimillonarias en espionaje electrónico. Aunque la presencia de terroristas o afines en suelo europeo podría, al menos en el papel, movilizar al espionaje norteamericano, en estos casos es más adecuado recurrir a la ayuda de los servicios nacionales del país aliado, sobre todo porque en materia antiterrorista existen notables avances en lo referente a compartición y colaboración entre distintas agencias internacionales. Casos bien distintos serían otros escenarios donde existan conflictos prebélicos o sus gobiernos no sean afines.

Pero si existe preocupación con el espionaje, el edificio de la NSA alberga en su interior a una unidad mucho más peligrosa creada este mismo año: las unidades de ciberguerra dependientes del US Cyber Command contando con un presupuesto anual de casi 200 millones de dólares. El general Keith Alexander, jefe de la NSA, fue cristalino en sus palabras al Comité del Senado norteamericano: “Me gustaría dejar claro que este equipo, el equipo defender-la-nación, no es un equipo defensivo. Este es un equipo ofensivo que el Departamento de Defensa usaría para defender la nación si fuera atacada en el ciberespacio.”

David R.Vidal es director de GlobalChase, consultoría de Inteligencia

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